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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008.

La importancia de llamarse FERNÁNDEZ

por Autor: Jorge Álvarez el 25/04/2008 14:13, en SáTIRA POLíTICA

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Hoy perdí toda la mañana haciendo cola en el Registro Civil. No tenía postura de tanto estar parado. Y para colmo ensayando respuestas ligth a los comentarios y observaciones de quienes compartían conmigo esa tortura. "Y sí parece que va a llover"; "No, la verdad que no sé"; "Todo está mucho más caro de lo informa el gobierno"; o sobre "me parece que la empleada, ésa la jovencita, es parecida a la Jolie". Fue espantoso. La gente pregunta, y espera de su interlocutor, respuestas de toda índole. Y parodiando a Woody Allen les puedo asegurar que a veces yo no tengo a mano una ni para los temas más sencillos. Pero bueno ése no es el tema que quiero comentar. Resulta que cansado de ser un asalariado decidí dar un brusco cambio de rumbo a mi vida. Sí no puedo esperar ni un minuto más. Sres. ¡Yo también quiero ser un Fernández más! No hay derecho que no lo sea. Llegaré hasta el Tribunal de La Haya o le pediré a SS Benedicto XVI que ayude a llamarme Fernández. Ése es el mejor apellido, el más importante sin duda alguna, de la sociedad en la República Bananera del Río de La Plata. ¿El porqué? Porque la Presidenta se llama Cristina Fernández; hay un ministro Aníbal Fernández; otro Alberto Fernández y ella nombró a Carlos Fernández, como ministro de Economía. ¿Se dan cuenta porqué me cambié el apellido? Ahora estoy en la línea de sucesión. Tengo el número 50.062 y comenzaré de inmediato una ola de rumores contra quienes me anteceden. Ya tendrán noticias mías cuando deje de ser un Fernández de la guía y me convierta en un cortesano más. En la Argentina, sólo es cuestión de tiempo.




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A JORGE L. BORGES SÍ LE GUSTABA EL FÚTBOL

por Autor: Jorge Álvarez el 26/04/2008 00:20, en SáTIRA POLíTICA

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De regreso de un corto período de vacaciones encontré un documento, una biografía no autorizada del genial escritor Jorge Luis Borges.

Y yo entrevisté en el geriátrico a su autor, el licenciado Harold Macoco Salomón, un nonagenario artista plástico amigo del Georgie, y él me certificó lo siguiente.

“En una siesta de un frío mes de junio del año treinta y pico, Georgie, yo y otros intelectuales decidimos enfrentarnos a unos cuchilleros de Boedo.”

El partido de fútbol, deporte por el cual Borges era un apasionado, recuerda Salomón, sería jugado en 2 tiempos de 40 minutos. “Y Georgie menudito como era, tenía un despliegue como N° 8, que impresionaba. Bioy Casares, por ese entonces un hábil centrodelantero nuestro, lo apodaba El Pulpo. Con una gran actuación de nuestro arquero, Bustos Domec, el primer tiempo concluyó sin que se abriera el marcador”, rememora Salomón. Ese día Bustos Domec; Arlt, Echeverría y Carriego; el Georgie, Petit de Murat, Güiraldes y Quiroga; Xul Solar, Bioy Casares y el joven Cortázar, fuimos quienes salimos a la cancha de Palermo. Sábato quedó en El Túnel, rememora babeándose.

Con disimulo observo que el anciano ya se orinó por segunda vez. Sus pies están, literalmente, sobre un gran charco.

Algo que cambió la vida sucedería minutos más tarde. En un córner, en nuestra área, el Georgie saltó a cabecear, pero perdió el equilibrio al ser empujado y antes de caer al suelo su frente se topó con la rodilla de El Flequillo Soraire, un fornido moreno, que jugaba de wing izquierdo de los cuchilleros.

El golpe fue tremendo. Borges cayó al césped fulminado. No se movía.Petit de Murat, Bioy, Carriego, Horacio Quiroga y yo corrimos de inmediato a su lado. Roberto Arlt, Güiraldes y Bustos Domec aún no salían de su asombro. Soraire y su trouppe maloliente se reían de lo que a ellos les parecía una mariconeada. “Estos escritores cajetillas ya se cagaron” refunfuñó, presuntuoso. “Lo cargamos en el auto de Bioy. Pasamos por el Hospital de Clínicas y lo revisó el Dr. Click Here, un neurólogo de vasta experiencia. La frente, los arcos superciliares y la nariz eran de color morado negro. La inflamación, sin exagerarle, era impresionante. Cuando el Georgie volvió en sí afirmaba que veía mal, borroso. Nos preguntó si le habíamos visto el número de matrícula al auto que lo había atropellado. Xul Solar lo calmó. Yo atiné a decirle que habíamos ganado 1 a 0 y Cortázar no hacía otra cosa que fumar…”. El galeno tomó del brazo a Bioy Casares y comenzó a caminar por un pasillo del Hospital y le dijo: “el muchacho nunca más verá bien. Por los signos y los síntomas que presenta se le desprendieron ambas retinas producto del golpe y con el tiempo quedará ciego”. Atento al relato, un fuerte olor me sobresalta. Azorado miro que el pobre Salomón no sólo está meado sino ahora se cagó encima. A pesar del hedor entusiasmado prosigue hablando: “así fue como mi amigo Georgie perdió la vista. Borró de su memoria lo sucedido aquella tarde. No existió más el fútbol, ni su amado Newell´s Old Boys -me acota Salomón que sólo un equipo con un nombre inglés podría haber subyugado a Borges- y después, cuando se fue haciendo viejo hasta se refería irónicamente a este deporte. Pobre el Georgie. Doña Leonor, su madre, le leía libros de Literatura escandinava en la semipenumbra durante horas y horas. A su muerte no le quedó otra opción para vivir, que aprender a escribir. Sus amigos nunca lo quisimos contrariar en nada a partir de entonces. Con decirle mi amigo que "hasta el fin de sus días el Georgie en la intimidad la llamaba “mi uruguayita” a la Kodama, porque nosotros siempre le dijimos que María era oriental. Menos mal que ya no veía nada. Si hubiera encontrado a su lado a una flaca, amarilla, de ojos rasgados y feíta, para colmo, mi amigo el Georgie no lo hubiera soportado.

Lo habría salido a buscar al cuchillero Soraire para hacerse patear la cabeza”, terminó su relato Harold Macoco Salomón. Así, de esta manera, cae un nuevo mito en el mundo de las Letras: a Jorge Luis Borges sí le gustaba el fútbol, era simpatizante de Newell´s y por su práctica perdió para siempre la vista.

La nostalgia lo convirtió en un gran escritor, al que sólo le faltó el Premio Nóbel.

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Usted: ¿QUIERE IRSE A VIVIR A EUROPA?

por Autor: Jorge Álvarez el 29/04/2008 02:43, en SáTIRA POLíTICA

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No sé a dónde, yo sólo quiero irme del país es lo más escuchado en cualquier ámbito en la última década. Hastiada de los desgobiernos la gente quiere huir. Pero ¿sabe qué trámites tiene que hacer para emigrar? Hoy le acerco a Ud. un detalle que debe agendar y compartir con sus familiares y amigos. Primero debe estar muy seguro de que por alguna vena o arteria suya corra aún algo de sangre extranjera. No se engañe.

Ud. puede llamarse Otto Frünguelen y ser nieto en realidad de la Pachamama. O Silvio Agnolotti Maccarone y enterarse que usa el apellido de su abuela quien fuera violada por el cacique Pincén y por el padre de Ceferino Namuncurá. Entonces lo invadirá el desánimo. La Unión Europea cuenta con sensores para detectar a los inmigrantes ilegales. Veamos, indague a sus padres si alguno de ellos desciende de un europeo. Ahórrese este paso si Ud. se llama Hoshiri Nikon Takeda o Saddam Abdhullah el-Gandur o si Ud. descubre a su abuelo en una foto caminando envuelto en una sábana, esquivando las vacas, junto al Mahatma en la India. O si realmente es el nieto de la Pachamama o de Pincén.

Una vez descartadas de plano estas posibilidades, vuelva a la carga.

Con sutileza consulte a sus mayores, exceptúe a los que padezcan del Mal de Alzheimer que sólo pueden confundirlo, sobre si el nono vino de Italia. Y cuándo. Y cómo se llamaba el barco. Si la respuesta es favorable está bien encaminado. Avanza 2 casillas, como en el Juego de la Oca. Ahora que sabe positivamente que el padre de su madre era el “tano” no deseche la pizza y menos aún los ravioles, duros como piedra, que prepara mamá.

Consúltele de qué región era. Y una vez atesorada la respuesta, siga interrogándola. ¿ Y de qué ciudad era el nonito? (en la súplica siempre use diminutivos). ¿Te acordás el nombre del pueblito donde nació? Si no lo recuerda, conéctese conmigo: tengo el teléfono de un famoso ex comisario para que la haga cantar. Si en cambio le dice mamá que era de Castiglione di Vitello, un infame pueblo fantasma de 68 habitantes (según el Censo de 2001) a Ud. le tiene que sonar como a Florencia. Así le conste que su progenitora y su abuelo fueron 7 años a la Escuela pero nunca entraron, alabe su inteligencia. ¿Vos no te acordás si el nonito te contó que su papá le enseñó a dibujar a Leonardo Da Vinci o si era amigo de Lorenzo El Magnífico? Ante una negativa intente con ¿y no te acordás mamita si el papá del nono le enseñó a escribir al Dante? La única respuesta puede ser no. Castiglione di Vitello y sus pobladores, de finales del 1600 y los de ahora, nunca oyeron hablar del Renacimiento.

Con tristeza descubrirá, cuando busque por Internet, que Italia no tiene agendado el pueblo de su abuelo. Y que Silvio Berlusconi insiste en que no es de ellos. Pero, bueno: ¡arriba ese ánimo! no todos podemos descender de los Medici o de los Borgia. A su abuelo y al padre de él los apodaban “Mano Verde” en el pueblo, por el color que habían tomado sus palmas de tanto levantar la bosta de caballo mezclada con los pastos. Esta era y es aún hoy la única tarea por hacer en Castiglione. Pero volvamos a lo terrenal. Ud. ya sabe varias cosas. Que es nieto de italiano, entre ellas. Pero esto no es suficiente para iniciar los trámites para gestionar la obtención de la ciudadanía. Cerciórese que su nono no se haya nacionalizado argentino. ¿Cómo? Sencillo: busque el Certificado de Defunción. Debe decir: de 94 años, italiano, nacido en Castiglione di Vitello, Reino de Italia, hijo de Ornella Sophia Muti y de Ugo Gassman. Pero si figura.... “de 94 años, argentino nacionalizado, nacido en Castiglione di Vitello, Reino de Italia ...” no siga leyendo. Vístase. Tome una maza entre sus manos y no pare hasta dar con la lápida de su abuelo y destrócela a golpes mientras profiere todo tipo de insultos contra él.

¿Se da cuenta de lo que fue capaz de hacer ese viejo mal nacido? ¡Se nacionalizó para poder votar por Perón! No pensó en Ud. Busque la máquina de coser, que era de su abuela, y que aún hoy usa su madre. Fíjese en la pedalera. Frótela con un trapo. Si descubre Fundación Eva Perón su abuelo, un viejo decrépito y sin escrúpulos, cambió su bienestar por una máquina de coser. Sáquela a la vereda, rocíela de nafta y préndale fuego. Ud. no es el único. Cientos de italianos cambiaron al Duce original por su clon de las Pampas. Ya más calmado, luego de 2 o 3 meses sin poder dormir, vuelva a leer esta egregia publicación. Allí yo le diré qué debe hacer para zafar.

Hasta entonces no la salude a su madre y menos aún a su abuela. Éxitos.

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